¡Ah qué Juanito!
La Constitución Política Mexicana garantiza los derechos políticos de todos los nacionales en edad de votar al señalar que podemos hacerlo y ser votados. De esta manera, sin ánimo clasista, racista…, el franelero de las calles si se lo propusiera y la partidocracia lo permitiera, es en potencia un diputado, senador, gobernador o presidente de la república.
En estricto apego a lo anterior, nuestro héroe mediático “Juanito” no sólo retomará la plaza de Iztapalapa cedida por estrategia a sus muy lejanos propósitos socio políticos. En una de sus más recientes declaraciones a los medios de comunicación nos prepara para su futura y gradual aventura: recuperará la delegación en disputa, será el que sustituya a Marcelo Ebrard en el cargo, y ya entrado en gastos, lo tendremos en la silla presidencial. Tal vez entre sus genes tenga algo de Francisco Villa, sólo se tome la foto en la silla y la entregue a otro Brugada de esos futuros tiempos.
Conozco a Juanito a distancia, a través de los mass media, y admito que es gente de de proyectos, planes y objetivos, resumiendo, un hombre de iniciativa, en algún rato libre que le deje reflexionar su apretada agenda ejecutiva allá en Palacio Nacional, se sienta con los tamaños para el ser el máximo representante de la ONU y eventualmente, sea el esperado Juanitus I en el Vaticano.
Juanito se siente un desfacedor de entuertos como Don Quijote, y también eran de locuras geniales. El primero ya se dio un encontronazo con sus molinos de viento: el PT, todavía le falta luchar versus gigantes, malandrines de topo laya, etc.
Hay un viejo dicho que dice: “Cuando el diablo a alguien quiere echar a perder, loco lo ha de volver”. Por cierto ¿Qué fue de aquél enmascarado llamado Súper Barrio?
¡Ah qué Juanito!
Escrito por José Manuel Villagómez Cadena 329 días de antigüedad - PolíticaQuién votó por este artículo
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Comentarios
317 días de antigüedad
Lo triste es el apoyo que los medios de información otorgan a personajes como "Juanito". Nótese, "personajes" y no políticos, que lo último que podrían hacer es política. Llámenle una decisión fallida de la izquierda, llámenle un golpe bajo para AMLO, llámenle como quieran, pero es el resultado de la falta de educación de nuestra gente, la falta de interés por mejorar la situción del país, la falta de ganas de salir adelante. Si dejamos que nuestra gente siga preocupándose más por traer un iPod que por leer un libro, mejor regánlenme un paquete de Kleenex que me voy a poner llorar.