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Hoy quiero compartirles un artículo que encontré y creo que está muy interesante, espero les guste:

Como padres tenemos la gran oportunidad de servir de modelos a nuestros hijos y formarles el respeto por la libertad y la independencia, eso les creará una mente sana y, consecuentemente buscarán una vida saludable.

Lejos de buscar la corrupción y el egoísmo, comprenderán su misión en la vida, aplicando los valores y principios de moral y justicia que les harán sentirse satisfechos en cualquier situación a lo largo de sus vidas.

I. Libertad para ser él mismo
Para que tu hijo aprenda a ser él mismo, permítele tanta libertad cuanta sea posible con arreglo a su edad, y que sea capaz de tener decisiones propias y elegir entre varias opciones, siempre que no peligre su seguridad física ni moral.

II. Que tenga contacto con la naturaleza
La naturaleza está plagada de vida y de enseñanzas. Pon a tu hijo en contacto con los animales, las plantas y los fenómenos naturales. Que disfrute del sol y de la lluvia, del valle, de la montaña, del arroyo y llene todo su ser de naturaleza y de vida.

III. Dale esperanza en sus derrotas
Transmite a tus hijos la certeza de que jamás está todo perdido, que siempre hay alternativas y que se logra el éxito en la medida en que sabemos aprovechar los fracasos y no perdemos ni un instante en lamentaciones y derrotismo.

IV. Felicítalo y aliéntalo por sus buenas acciones
Elogia y alienta todas las buenas acciones más o menos meritorias de cada día y enseña a tus hijos a sentirse dichosos tras cada esfuerzo y conducta positiva. El niño que comparte hoy sus juguetes con otros niños o que se atreve a defender a un compañero maltratado, es el hombre del mañana cuyo proyecto de vida será hacer el bien a los demás.

V. Que aprenda a dominarse y tomar las cosas con calma
Enseña a tus hijos el autocontrol y dominio de sí mismos con tu ejemplo. Cada vez que vengan a ti llenos de ira, con conductas violentas o caprichosas, niégate a entablar discusión alguna usando palabras como estas: “Sólo cuando estés calmado y tranquilo, podremos hablar y entendernos. Jamás hablaré contigo si no estás sereno y dispuesto a respetarme como yo te respeto.” A los niños pequeños invítales a retirarse a su habitación mientras se calman sus nervios y se tranquilizan. No admitas el diálogo si no es con serenidad, respeto mutuo y modales civilizados.

VI. Que su pasión sean los valores
Comenta con tus hijos la belleza de las buenas acciones, habla con ellos de los valores y de la necesidad de cultivar las necesidades superiores de bondad, belleza, verdad, amabilidad y de cómo se puede encontrar la auténtica felicidad disfrutando cada día haciendo el bien y realizando el propio proyecto de vida.

VII. Optimista; un carácter positivo y con esperanza
Somos lo que son nuestros pensamientos. Enseña con tus actitudes y tu vida a tus hijos a pensar siempre de manera positiva y esperanzada. Como dijo el poeta libanés Khalil Gibran “Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar”.

VIII. Seguro de sí mismo, capaz de alcanzar retos
Enséñales a sentirse orgullosos de sí mismos, por ser “únicos e irrepetibles”. Que respeten su propia individualidad y aprendan a tener criterio y personalidad, a salir de la manada y tomar sus propios retos.

IX. Con un amplio sentido de humanidad, no material
Todos nosotros, por ser personas, somos más importantes que todas las cosas por valiosas que sean. Que nuestros hijos aprendan que las personas siempre son más importantes que las cosas. Enséñales a ser generosos y altruistas, a olvidarse un poco de sí mismos y pensar en los demás, a dar de lo que de sobra tienen, a compartir lo que tienen, a ayudar a los más necesitados en alegre actitud de servicio.

X. Jamás olvides tu responsabilidad: criarlos con autoridad y paciencia
No permitas a tus hijos que les sea rentable manipularte, sacarte de quicio, chantajearte, obligarte a castigarles o a responderles con actos violentos. Ignórales cuando así se comporten, apártate, tómate tu tiempo y responde siempre con una actitud equilibrada, con calma y dominio de la situación.

XI. Alaba su sinceridad y crecerá su honestidad
Jamás mientas a tus hijos. Sé veraz y auténtico y alábales siempre por ser sinceros, por decir la verdad, aunque las circunstancias no les sean favorables, por haber elegido ser fieles a sí mismos.

XII. Que no sólo aprendan en teoría; la práctica suele ser más dura pero menos olvidada
Reduce el número de exigencias, mandatos y elimina el autoritarismo. No les agobies ni atosigues constantemente. Permíteles también aprender por sí mismos, de sus propias experiencias

XIII. El que respeta, es respetado también; y el discreto, es digno de confianza
Respeta su intimidad, sus cosas, lo que llaman “su espacio” o deseo humano de estar solo en momentos; enséñale a que también respete a los demás, y aquellas personas, cosas o lugares dignos de respeto; esto incluye que respeten su cuerpo y el de los demás.

XIV. Enfatízale el orden, que aborrezca la mediocridad
Desde pequeños y a lo largo de su crecimiento, se sentirán más a gusto donde hay orden e higiene. Cuando crecen, se vuelven personas triunfadoras porque saben trabajar con calidad y organización.

XV. Una fe sólida, arraigada para toda su vida
Enséñale que, cuando no estés tú, o llegues a faltar algún día, siempre tendrá un Padre a quien recurrir: Dios. Que conozca Su carácter de amor y justicia y pretenda imitarlo. Que conozca Su Palabra, y se arraigue de ella más cada día. Así amará y disfrutará la obediencia.






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