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1ero. de Mayo

Escrito por Montserrat 645 días de antigüedad - Agentes de Cambio
¡Ah que rico día del trabajo!



Amanecí por ahí de las ocho por unos desgraciados ruidos en la calle. Pero despertar no es lo mismo que levantarse, y como queria festejar ¡a pleno! el día del trabajo, decidí invertir otra horita en la cama.

Antes de que la piel decidiera empezar a hincharse y quedarse marcada por las sábanas, me levanté.

- Qué raro. ¿Cómo es que hay trabajadores en la construcción de enfrente de mi casa?. ¿Qué no es día del trabajo? - pensé.

¡Quizá los pobres no se enteraron! Vaya.

Están perturbando mi descanso en el día del trabajo con su pum pum pum contra el asfalto... (que por cierto no entiendo todavía por qué lo destruyen si es de los pocos metros de la ciudad que se conservan sin baches)

Ya no me parece tan rico el día.

¿Cómo voy a estar yo aquí sentada mientras la conciencia me recrimina susurrándome al oído que... ¡en el día del trabajo...SE DEBERIA TRABAJAR!?

Trabajar con todas las de la ley, trabajar como el país requiere que cada uno de nosotros lo hagamos, desde el lugar en donde nos encontremos: Las madres de familia, procurando el mayor bienestar posible de los que habitan el hogar, cocinando con esmero y con cariño esa sopita que dice a los que la comen ¡te quiero, te estuve esperando!. La empleada del hogar, barriendo, también detrás de aquél mueble que no está muy a la vista y sacudiendo los estantes más altos del librero. El carnicero, entregando piezas limpias de gordos y pellejos, no sólo en las que quedan arriba del platito de unicel, sino también las que están hasta abajo. El oficial de tránsito, movilizando los automóviles para agilizar la vialidad, sin quedarse parado moviendo el brazo y silbando, esperando ansioso que alguien cometa una infracción para multarlo.

Y así todos.

Ah... ¡Que rico día del trabajo!

Lo raro, es que desde que era niña, no ha habido día del trabajo en el que se labore.

Y luego nos extraña que nuestros hijos, acaben no aprendiendo nada.

Bueno, creo que me voy a trabajar.

¿Y tu?
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