3,000 mamás con Calderón
Escrito por Eva Schuster 640 días de antigüedad - Educación3,000 Mamás con Calderón
Hoy 10 de Mayo 2010, después de ver muestras de afecto y cariño desbordante por todas partes desde periódicos, spots y radio por la celebración del día de la Madre -que en lo personal pienso debe reconocerse esa gran labor todos los otros días del año, porque vaya que las mamás mexicanas se merecen eso y más-, me encuentro ya tarde en casa y sin opción de encontrar otros noticieros en televisión por cable me dispongo a ver Televisa. Sí, ¡ya sé!, muchos dirían que es una odisea pero la verdad es que ocasionalmente y a falta de otra cosa después de un día arduo de trabajo y estudio, enciendo la telebasura. A veces mucho más por instinto de curiosidad para ver lo que el 70% de la población observa y escucha y así poder entender la causa de tanta ignorancia. Pasaban las imágenes de siempre, López Dóriga como siempre bastante concentrado en las noticias que usualmente da a conocer con verdades a medias; cansada me voy a TV Azteca con la esperanza de que haya algo que se pueda decir valga la pena, pero sin lugar a dudas me voy de Guatemala a Guatepeor. Regreso al “canal de las estrellas” y quedo estupefacta y “estrellada” al oír y ver a 3,000 mil mamás festejando con Calderón y la Sra. Zavala de Calderón. Mi única explicación posible de semejante tramoya es la actitud, propaganda, coerción y restricción de la información, técnicas muy conocidas por este gobierno calderonista. Todas esas mamás conmocionadas por la presencia de Calderón y su esposa, por lo que entendía venían de Jalisco, el Estado de México y otros estados. Los coros abundantes hacia la “pareja” me causaron todavía sorpresa. Claro, no es casual la forma en que López Dóriga siempre presenta a Calderón y lo mucho que lo ensalzan en sus respectivos discursos no sólo estrafalarios y alucinantes, hasta que de pronto hacen el llamado “cut” a la escena. Si transmitieran completos sus discursos se daría cuenta hasta el auditorio más ingenuo que son verdaderamente incongruentes. Volviendo a estas mamás –con todo el respecto que se merecen todas las Madres- que fueron invitadas a un desayuno con el usurpador Calderón a través de la Secretaría de Desarrollo Social, lo más sinvergüenza de este muy actuado encuentro maternal fue que ni siquiera recibieron ni desayuno, ni café. La mayoría de estas mamás invitadas eran directoras y beneficiarias de estancias infantiles, pero por supuesto no se le olvidó mencionar al “compasivo” Calderón a las -según su estadística- seis millones de madres indígenas en pobreza extrema. Pero, ¿qué hubiera pasado si hubiese invitado a al menos 3,000 indígenas madres en extrema pobreza?, ¿le hubieran aplaudido igual?, ¿hubieran pagado su transportación? La verdad son preguntas muy fáciles de responder con un ¡NO! rotundo. De pronto volvía por un momento a un circo romano –una vez más disculpas a las mamás aludidas-. Eso era este acto ni más ni menos. Entre esas mamás a simple vista se podían reconocer que había por demás profesionales, maestras, trabajadoras; pero una vez más comprobado, las campañas mediáticas funcionan y vaya que el dinero invertido tiene grandes dividendos para los gobiernos fácticos. Se ha hecho durante todos los tiempos. Las nuevas formas de utilizar a los medios de comunicación por la política y los políticos repercuten en la sociedad en general y en los proyectos nacionales de desarrollo, particularmente en las formas y modalidades de construcción de una democracia. Los medios deben ser conscientes de su gran responsabilidad social y contribuir a moderar los ánimos de la ciudadanía, en lugar de sumarse a las oscilaciones de su ánimo ciclotímico. Si hay pánico, tranquilizar, si hay pesimismo excesivo, dar esperanza y si hay inconsciencia, concientizar, etc. La rentabilidad es importante, pero no es ético que se alcance a costa del miedo de una sociedad. Las consecuencias del pánico son imprevisibles, y por lo general nada buenas, sobre todo hay una diferencia entre alertar y alarmar.
Un día en la Universidad que de nuevo voy a terminar este verano -después de una en economía- me encontré a Don “Loren” el conserje, un hombre humilde y sencillo que se dedica a ver la vida como venga. Estaba viendo un spot del gobierno Federal. Cuando termina éste le pregunto: ¿Y usted le cree? Su respuesta fue inmediata: “claro, es nuestro presidente”. Por supuesto un Don “Loren” son millones, pero ¿son sólo ellos quienes caen en las trampas de las campañas mediáticas o caen todos aquellos que son manipulados por la televisión, los medios impresos y las falsas especulaciones? Sin duda una de las tantas luchas de un periódico digno o un movimiento de transformación al país es mucho más que sólo informar, más bien cambiar la perspectiva de la semilla germinada de la ignorancia ayudada por la globalización es una verdadera guerra campal. Todavía recuerdo como ignominia de parte de la esposa de Calderón decir: “Hoy estuvimos presumiendo a Michelle Obama, México” o su “Yes we can” como respuesta de la Sra. Obama en la pasada visita que hizo al “México lindo” que se imagina la Casa Blanca que existe. Porque cuando escuchamos alabar por parte de Barack Obama al usurpador Calderón es definitivamente porque no tiene la menor idea de lo que sucede en México. Según algunos que lo apoyaron y lo intentan excusar su gobierno literalmente se encuentra en constante debate con los republicanos y ni siquiera se ocupa de leyes migratorias contundentes que regulen o permitan la estancia de miles de hispanos que sustentan además gran parte de la economía norteamericana. En otras palabras el Sr. Obama, como él mismo asevera tiene otras prioridades. No imagino lo que estos tantos latinos que votaron por él y lo apoyaron económicamente -a quienes no les preguntaron su lugar de origen- hubieran hecho si hubiesen predicho su actitud indiferente. Eso tal vez nunca lo sepamos, lo cierto es que la campaña de Obama recaudó miles de dólares entre latinos residentes e ilegales.
El punto de todo esto es que la mayoría de los mexicanos y mexicanas siguen viviendo en la ignorancia informativa. Sin duda el elemento más violento en una sociedad es la ignorancia, causada y profundizada por un sinnúmero de medios de comunicación, particularmente la TV. Eso, aunado con su precaria condición económica les impide entender una realidad existente y visualizar un cambio. Es cierto que no se puede caer en el pesimismo, que hay que tener esperanza. A los millones de pobres no sólo hay que despertarlos sino encausarlos, ellos viven ya su realidad y su escape es muchas veces el crimen o el alcohol. No justifico a nadie por eso, de hecho los crímenes y alcoholismo no respetan clases sociales, en realidad es nuestra humanidad la que está en verdaderos aprietos, pero por otra parte puedo entender al humillado o al pobre. La desnutrición por falta de recursos económicos no permite ni siquiera pensar correctamente –comprobado científicamente-, pero la corresponsabilidad del educado, esa sí es reprochable. Todos aquellos que han tenido el derecho a una educación somos responsables de mejorar las condiciones de vida de nosotros mismos para edificar la de otros; un conocimiento que no se comparte resulta estéril. Estoy hablando a todos los futuros jóvenes maestros de México. Definitivamente la falta de amor al prójimo es el sentimiento más abrasivo en el ser humano.
Durante las últimas tres semanas me ha costado mucho poner palabras al candelero de la tecla por muchas razones. Primero porque aunque muchas veces quiero hacer ayuno de noticias, me resulta imposible. Termino leyendo gran acumulación de carácter informativo en noches calurosas como las que predominan estos días de Mayo, o termino tomando la computadora en esas noches dónde la mente no para de pensar y sugerir en qué más podemos contribuir, para gestar un cambio. Hoy fue uno de esos días de harta introspección, después de descubrir y constatar con cierta desilusión, que muchas personas que aprecio, a quienes acostumbro a saludar constantemente, poco les importa la suerte de otros, poco les importa si otros comen o sufren, están ocupados con sus vidas cotidianas y preocupados por lo que producirán mañana. En realidad no somos tantos y tengo que aceptarlo, los que quieren una transformación en México son los valientes y héroes anónimos que festejo hoy por tener auténticas madres guerreras, revolucionarias, que han influido en la vida de estos hijos e hijas. Y como hoy ya es 11 de mayo y la mercadotecnia ya pasó, ¡te quiero mamá! A quien admiro, respeto y siempre está ahí en los momentos más difíciles, por su entrega total y su autodisciplina.
11 de Mayo 3 a.m.
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