Registrarse | Iniciar Sesión

"49 Angelitos Lloran en el Cielo"

Escrito por Nina 703 días de antigüedad - Política
Antes del 5 de Junio del año 2009, los padres cuidaban a sus hijos y daban preferencia a su bienestar. Su vida era regulada por rutinas consideradas sagradas. Se desayunaba, comía y cenaba modestamente. El baño y la hora de dormir eran parte de un ritual que sucedía, día con día, de manera inalterable bajo un techo que les proporcionaba cobijo en la medida de sus posibilidades. Las tristezas y pesadumbres de lo cotidiano eran derribadas por una simple sonrisa; la de sus hijos.
Esta era una rutina inviolable que les proporcionaba a los pequeñitos una estructura de seguridad emocional. Esta función de padres no requería de adaptaciones especiales y constantes que los estresaran, solo había que darles amor, ternura y atención para sus frágiles cuerpecitos. Una rutina que duro muy poco tiempo, en el que algunos, no alcanzaron aprender, ni siquiera, a decir “Mama” o “Papa”.
En un día normal, mami tenía que salir a trabajar para ayudarle a papa con los gastos de la casa y de todos en la familia. Los niños, a veces, no compendian bien esa parte, sin embargo, algunos con entusiasmo y otros con llanto llegaban a la guardería para que ellos; Papa y Mama, estuviesen tranquilos al cuidado de los que allí trabajaban. De lo poco que aprendieron, estaba el saltar, correr, compartir, cantar, pintar, dormir, comer y de nuevo a brincar de gusto porque sabían que llegarían en cualquier momento a recogerlos. Esa mañana, cuantos de ellos se habrán despedido con una sonrisa en sus labios, con un beso en la mejilla, al tiempo que agitaban sus manitas al aire, o quizá, con sus ojitos llorosos sin saber que jamás se volverían a reunir.
Ahora, detrás de ese recuerdo están los padres abatidos no solo por el dolor y la tristeza de haber perdido a sus hijos, sino castigados por la indiferencia de un gobierno y, encima, burlados por la impunidad de los verdaderos responsables del siniestro de la Guardería ABC, que operaba con estándares mínimos de calidad y seguridad, por no decir que nulos por las condiciones para dar este servicio como estancia infantil.
49 angelitos que no apagaran sus velitas, todos ellos entre los 6 meses y 4 años de edad que desplegaron sus alitas al cielo en aquella tarde fatídica en la ciudad de Hermosillo Sonora, y que para el gobierno Federal y Estatal no representan una perdida, si acaso, un accidente que lamentar.
Por supuesto que no es de lamentar; No para un gobierno insensible que es incapaz de ver rostros humanos. No para un presidente que solo ve kilómetros de carretera, tuberías de drenaje, metros cuadrados de construcción. No para un hombre que solo cumple con compromisos adquiridos desde su campaña.
Tampoco para una mujer cuya labor como Primera Dama esta encaminada a proteger a la infancia desde el momento que acepto el compromiso social por ser la esposa del primer mandatario de la nación. Una nación que tambien confió en ella para ser la mujer que nos represente a todas a nivel internacional, pero tambien, la que debiera servirnos de ejemplo como Madre, a nivel nacional.
Su labor, Sra. Margarita Zavala De Calderón, consiste en implementar programas que beneficien a la población vulnerable, en consolidar estrategias que fortalezcan la unidad de la mano con su esposo, en vigilar la integridad física y hacer valer los derechos de la infancia, no el de proteger los intereses personales, y mucho menos, en convertirse en cómplice de los verdaderos responsables del incendio de la Guardería ABC, asi sean sus parientes.
Afortunadamente somos muchos en este país. Somos muchos los mexicanos que estamos unidos para apoyar a los Padres y Madres que reclaman Justicia a puño cerrado, mientras con la otra mano sostienen, una foto con un nombre y, quizá, una cobijita o un osito de peluche porque fue lo único que les quedo de su bebe.
La muerte de esos pequeñitos no debe quedar impune. Si el gobierno ha decidido sepultar su conciencia a nosotros nos sobran manos para escarbar. No importa que el presidente Felipe Calderón Hinojosa y su esposa se empeñen, en hacer de nuestro país, cuna o albergue de traidores.
Esta historia me ha dejado con el alma desgarrada y si alguien se encargo de darme valor para continuar escribiendo es la sonrisa de un pequeño que juega a mi lado; mi nieto de 4 años de edad. Su sola presencia representa, aquí en la tierra, a los 49 angelitos que lloran en el cielo.


Armandina Galindo Ramón
Marzo 3 de 2010


Quién votó por este artículo


Comentarios


Envía un comentario
 Nombre : 

 Página : 





Inicia sesión para comentar con tu usuario o regístrate aquí.

Creemos que la información debe venir de los ciudadanos y trabajamos en equipo para apoyar económicamente a personas marginadas. ¿Estás con nosotros?