Registrarse | Iniciar Sesión

Cínicos del amor

Escrito por Eva Schuster 571 días de antigüedad - Sociedad
Durante las últimas semanas, me he quedado casi sin palabras, sin pensares profundos, sólo recordando mis sueños, esos sueños que todos los que ya no somos niños aun recordamos o seguimos soñando, pienso ahora más que nunca en la sabiduría de los niños, de su genuinidad, de su infatigable creación, su inmensa energía, de la pureza de su corazón; pero en qué momento nos convertimos en seres extraños a estos ojos inocentes; en qué momento dejamos de amar para codiciar sólo placeres; en qué momento nuestro ser deja de creer en la bondad y practica sólo el egoísmo.
Sólo tengo vagas respuestas, porque me es difícil olvidar que alguna vez todos esos adultos fuimos niños.
¿Cuántas veces nos detenemos en nuestras vidas embestidas por la prisa para mirar a quien nos pide ayuda? ¿Dónde ha quedado nuestra humanidad? Aquella que estamos perdiendo día con día, sin soslayar lo que destruimos alrededor, ya sea nosotros mismos, el medio ambiente o nuestra sociedad, nos hemos convertido en autómatas de un ordenador, de un trabajo, de una ideología. Respiramos pero no suspiramos más por el amor, nos hemos convertido en los verdugos de nuestra propia existencia.
Bien dicen que aunque tengamos fe y esperanza pero no tengamos amor nada somos. Escribir sobre el amor es etéreo; cómo poder definir amor, palabras que encierran la razón de nuestra existencia, que definen nuestro cotidiano vivir, impulsor de las batallas más grandes de la historia, de los monumentos más extraordinarios, de las odiseas más inverosímiles.
Tan simple es decir que podemos amar porque amamos a alguien más y procuramos su bienestar pero como amar a otro sino podemos amarnos a nosotros mismos, y si sólo amamos lo que nos conviene amar entonces nos convertimos en cínicos del amor, decir que procuramos el bien cuando ensamblamos el mal nos convierte en cínicos del pensamiento, decir que trabajamos para construir la vida pero hacemos pacto con la desgracia de otros, nos hace cínicos de la vida.
Cuantas desgracias propias tiene que pasar el ser humano para entender que todos somos parte de ese árbol, que día a día deja caer hojas de nuestra existencia y todas ellas vuelven a formar parte del mismo abono, que todos somos parte de uno solo y ahí se concentra la grandeza de nuestros universos paralelos y aun más la grandeza del Universo creador en la lucha entre el bien y el mal que pretende ser eterna.


Quién votó por este artículo


Comentarios


Escrito por Visitante LEONARDO
280 días de antigüedad
Muy buena reflexion! me encontre en tus palabras! un abrazo



Escrito por Visitante José Francisco
571 días de antigüedad
Creo que es precisamente lo que me pasa, lo que me duele, quiero pensar que no tiene que ser así pero es difícil. Sin embargo de vez en vez llega algo o alguien que nos inyecta la energía para volver a ser niños, para volver a soñar y creer, para voltear a mirar al resto, a nosotros mismos. Gracias por compartirlo.



Escrito por Eva Schuster
571 días de antigüedad
Gracias por tus palabras José.. Todos somos parte de eso pero definitivamente nuestra la calidad de nuestra existencia está monitoreada por el amor



Envía un comentario
 Nombre : 

 Página : 





Inicia sesión para comentar con tu usuario o regístrate aquí.

Creemos que la información debe venir de los ciudadanos y trabajamos en equipo para apoyar económicamente a personas marginadas. ¿Estás con nosotros?