Escrito por:
Oswualdo Antonio González
www.educacionenlamira.blogspot.com
La evaluación desde un enfoque de competencias es la característica que mejor dibuja el perfil de este modelo curricular. Se reconoce en sus planteamientos implícitos, por lo menos los siguientes supuestos: todo lo que se enseña en las aulas es evaluable, el alcance de los aprendizajes esperados es lo más importante, la calidad esta relacionada con el número de alumnos que alcanzan los aprendizajes esperados, el alumno-individuo es el más importante del proceso, los proyectos escolares son artefactos didácticos donde el alumno pone en juego las competencias que luego utilizará en “la vida” y el trabajo del maestro consiste en asegurar que todos los alumnos, logren los aprendizajes esperados en los tiempos estipulados institucionalmente.
Es preocupante que en el caso de México, la reforma de la educación básica sólo está implicando cambios parciales, que difícilmente se pueden configurar en un modelo definido, se observan raras mezclas metodológicas y temor para echar andar aquellas reformas que si implicarían cambios sustanciales para el sistema educativo nacional, como por ejemplo, la adecuación del acuerdo 200, para que la acreditación de los estudios básicos se realice mediante una prueba estandarizada (presentada a solicitud del interesado en periodos específicos), de tal manera que se delimiten las funciones de evaluación y acreditación. ¿Por qué no se hacen estos cambios? pues simple, por que implicarían modificaciones estructurales, tales como dejar el populismo de derecha que regala dinero o insumos a través de programas asistenciales, para supuestamente abatir la pobreza extrema, es decir, implicaría estandarizar no sólo el punto de llegada, sino también el punto de partida. Por ello el gobierno central, sólo modifica aquellos aspectos que no le impliquen tocar intereses, por ejemplo los del SNTE, cambia el discurso, supuestamente modifica el currículo, agrega nuevas categorías, pero deja intactos otros procesos en verdad importantes. El problema entonces se traslada a los maestros, quienes en las aulas y áreas técnicas tienen que armonizar las ocurrencias de algunas áreas federales y es claro, como siempre, que si está reforma impacta negativamente, por ejemplo, en los resultados de la prueba nacional ENLACE, los culpables serán los maestros.
En este contexto la invitación para los maestros de educación básica es a detenerse unos minutos para analizar que reforma la reforma y después diseñar acciones estratégicas para modificar aspectos clave de la práctica didáctica, no aspirar a cambiar todo, sólo a modificar algunos elementos de su sistema-escuela.
Un aspecto que creo se puede modificar en las escuelas para tener un mejor desempeño en las nuevas reglas discursivas y en la prueba nacional ENLACE, es que las escuelas cambien la forma en la que evalúan el alcance de los aprendizajes esperados. Cuatro pueden ser las líneas de modificación: crear un banco de reactivos para evaluar el alcance de los aprendizajes esperados, que las evaluaciones bimestrales las aplique personal directivo de las escuelas o maestros de otros grupos, que el valor del examen escrito tenga un valor de mínimo del 90% del valor final de la evaluación y que todos los resultados sean públicos. Sin duda no hay una fórmula única, lo que si es impostergable es hacer algo en nuestras escuelas para responder a los nuevos discursos.
Competencias VIII
Escrito por Oswualdo Antonio González 863 días de antigüedad - EducaciónQuién votó por este artículo
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