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de vuelta a parque jurásico

Escrito por marichuy 825 días de antigüedad - Política
"Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba por desaparecer. El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar, y que ha obtenido a través de su indiferencia o de su interés, casi siempre al través de su interés, ya que ha consentido someterse al trabajo o, por lo menos no se ha negado a aprovechar las oportunidades... ¡Lo que él llama oportunidades!" [André Breton, Primer manifiesto surrealista 1924]

Erase una vez un país llamado México… en donde en los años 30's del siglo pasado, irrumpió una atípica clase de criaturas prehistóricas… los saurios tricolores, quienes se convirtieron en gobernantes de un ecléctico grupo de ciudadanos, deseosos de dejar atrás una era de caudillajes y guerras sinsentido. No les fue difícil a los saurios apoderarse de casi todo el control; ellos mandaban, hacían y deshacían; repartiéndose el territorio nacional y acumulando cada día más y más poder. Día con día más anquilosados y adheridos al poder; aposentados en el Palacio Presidencial, apenas medio disimulando su permanencia sempiterna con algún reciclaje o cambio de careta; pero en esencia siempre los mismos dinosaurios, brontosaurios y tiranosaurios. Y mientras ellos se "encariñaban" con el poder, sus gobernados se iban volviendo cada vez más comodines y apáticos.

Décadas enteras viviendo así, en una comedia que funcionaba a modo: los saurios medio gobernaban y los ciudadanos medio sobrevivían, soportando autoritarismos y represiones disfrazados y sin disfraz; crisis económicas y falsas bonanzas; fraudes electorales descarados y disimulados… aceptando todo casi sin protestar. Ya parecía que la eternidad los encontraría juntos y felices, en ese patológico amasiato. Pero como no hay mal que dure cien años -nomás setenta-, en el camino algo empezó a cambiar y la ciudadanía fue saliendo de su marasmo, no sin tropiezos, hasta aquel histórico 2 de julio del año 2000, cuando creyendo en las promesas del aspirante a sustituir a los saurios, pero sobre todo, harta de estar harta… esa ciudadanía sacó a las criaturas jurásicas del Palacio Presidencial... y las cambió por otras.

Aleluya... el Cambio había llegado!¡

Salieron los dinosaurios y entraron sus viejos socios concertasecionistas, unos hombrecitos azules... como los Pitufos, presidios por Papá Pitufo de la manita de su Madame Pitufina. Del Parque Jurásico a Pitufilandia, en un emitir y contar de sufragios. Y es que Papá Pitufo había prometido taaantas cosas: crecimiento económico del 7% anual; disminución de la extrema pobreza; desaparición de corrupción, impunidad, amiguismo y nepotismo; generación de empleos; un vocho y un changarro para cada hijo de la Patria; gobernar con honestidad y transparencia; computadoras e internet… hasta en los pueblos carentes de energía eléctrica. Y en el principio fue la luz, pues pitufos y ciudadanos parecían vivir una luna de miel; tanto, que aún cuando Papá Pitufo gobernaba en contubernio con su Pitufina –a quien nadie había elegido para el cargo-, los ciudadanos obnubilados por la euforia cambista, no veían en mal que ella, fanática del empoderamiento femenino, fuese quien tomase las decisiones importantes. Ni tampoco parecía darse cuenta la ciudadanía, que a ese par -y demás socios y correligionarios- no les interesaba el bienestar ciudadano ni el destino de la Nación y que el único cambio ocurrido... era el del color partidista de los nuevos inquilinos del Palacio Presidencial. Aunque viéndolo bien, la ciudadanía si atestiguó un cambio notorio: el de la apariencia de Madame Pitufina, quien apenas se hubo instalado en el Palacio Presidencial, decidió mudar sus ropajes sencillos, comprados en cualquier sitio, por modelos de los grandes diseñadores. Del mercado de las pulgas a la Maison Chanel, sin escalas y con cargo al erario público. Ese sí que fue un gran cambio(!¡) Porque en lo demás… los hombrecitos azules parecían imitar casi a la perfección el modus operandi de los viejos dinosaurios: igual de corruptos, impunes, simuladores, fraudulentos y tramposos… con la salvedad de que el cinismo jurásico, fue sustituido por la pudibundez, hipocresía y doble moral de la era azul pitufa.



Pero como suele ocurrir normalmente, la luna de miel llegó a su fin y la ciudadanía no tuvo más remedio reconocerse, una vez más, víctima del engaño. Aún así, no renunció a sus afanes ilusorios y no obstante la desilusión provocada por esos seis desastrosos años pitufinos, en una muestra de lucidez y nobleza admirables… decidió elegir a otros hombrecitos azules, plenos de juventud y enjundia. De Pitufilandia al Gymboree, en un emitir, contar y violentar de votos. Para Vivir Mejor, con el favor de Dios y el Catecismo del Padre Ripalda en la mano… ¿quién necesita la Constitución Política para gobernar?

Pero cuando los hombrecitos azules ya soñaban con gobernar, cuando menos, otros 30 años… sobrevino la catástrofe y a sólo tres años de la era Gymboree, en medio de una ola de violencia y criminalidad como no se había visto en décadas –traducida en cuando menos 10 mil muertos sólo en ese trienio-, una caída histórica del PIB, en contraposición con la elevación casi sin precedentes de la tasa de desempleo, más la acumulación de otros desastres, ineptitudes e incumplimientos de promesas… los saurios tricolores regresaron para "levantarles la canasta" a sus socios los pitufos azules... porque, no olvidemos, ellos sí saben cómo hacerlo...

Y como Ulises lo comprobó tras veinte años de viajes y batallas, todo vuelve al principio... No es el regreso a la Ítaca añorada, es la vuelta a Parque Jurásico, con los dinosaurios ensoberbecidos, más viejos; no más sabios, sí más mañosos; pero esencialmente... los mismos de siempre, preparando el asalto final al Palacio de Invierno en el 2012...


Para que todos vivamos mejor…

http://melange-marichuy.blogspot.com/2009/07/de-vuelta-parque-jurasico.html
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