El amor: un poder del alma
Después de una pequeña encuesta, sobre que les gustaría leer el primer día de enero, a amigos o familia, casi todos coincidieron con decir: “quiero escuchar, algo positivo, algo que aliente, algo que ya no me recrimine por ser diverso. Tal es el caso que este es el motivo de este escrito: El amor, inspirado por Jose Martí y Eric Fromm, por supuesto sin perder por ningún momento el sentido esencial de la época que actualmente está marcando el giro de nuestras vidas como mexicanos, como yucatecos.
Esto me recuerda mucho que con la llegada del 2010 también se celebra el aniversario número 51 del triunfo de la revolución cubana, que como ejemplo deberíamos tener libre de toda duda un concepto puro del significado verdadero del amor, donde el color de la piel, el sexo a que pertenezca, status social, religión que profese o diferencias políticas no interceden y no excluyen a ningún ser humano, dónde una revolución coloca al hombre como “el centro y la razón de todo lo que el sistema político emane”. Como decía el Che Guevara “el sentir en carne propia el dolor ajeno”.
Tendemos a creer que el amor es esencialmente una relación con una persona determinada, pero el amor abarca cosas más allá de nuestra percepción visual hacia el mundo que nos rodea, si amásemos solo a una persona y somos diferentes al resto de nuestros semejantes, ¿podemos llamar esto amor?, en realidad si amo realmente a una persona, entonces a través de ella puedo amar a todos, amo el mundo a través de esa persona y en esa persona también reflejo el amor que siento por mi mismo, entonces el amor se convierte en una actividad, un poder del alma. ¿Hacia donde redirijo este amor?, si el hombre quiere ser capaz de amar, como promueve Jesús: amarás a tu próximo como a ti mismo, ¿por qué se empeñan las Iglesias en la persecución de todos los que tienen una diversidad sexual? ¿Cuál es la hipocresía de esta hermosa ciudad en mirar con desprecio a un homosexual?. En septiembre 2008 había iniciado a laborar en una hermosa escuela como maestra de primaria bilingüe, una escuela privada privilegiada por la calidad en la educación, por cierto muy costosa, así teníamos un compañero diverso, un día sin el menor aviso dejó de dar clase, ¿porqué? simplemente por ser homosexual, en pleno siglo XXI, los padres de los niños de preescolar de su grupo dejaron de llevar a sus niños a la escuela, exigiendo a la dirección de la escuela que sus hijos no serían instruidos por tal maestro. Cabe resaltar que todos los padres de familia de esta escuela son de las familias más acaudaladas de Mérida. La dirección no tuvo más remedio que trasladar a “Beto” solo a dar clases de inglés por las tardes, debo agregar que “Beto” es egresado de la UADY con un promedio mayor de 9.
Entonces, ¿cuál es el sentido de reunirse en la Iglesia? ¿poder escuchar la palabra de “Dios” cuando el amor más grande que pudo demostrar a la humanidad es haber entregado a su propio hijo?, si en verdad el amor es la única respuesta satisfactoria al problema de la existencia humana, entonces toda aquella sociedad, Iglesia, partido político que excluya el desarrollo del amor a la larga se extinguirá a causa de su propia contradicción con las necesidades básicas de la naturaleza del hombre. Hablar de amor no es “predicar” significa hablar de la necesidad fundamental y real de la esencia del ser humano. Si el hombre quiere amar, debe colocarse en un lugar supremo, la sociedad debe organizarse a tal modo que la naturaleza social y amorosa del hombre no se separe de su existencia social, sino que se una a ella.
Por tal razón esa naturaleza del amor es ir descubriendo en donde se ausenta en el presente y criticar todas esas condiciones sociales culpables de que no exista.
La Revolución de conciencias que la que tanto habla Andrés Manuel López Obrador, “caballero de la esperanza” de muchos pobres y otros-menciono esto, porque si no hubiese tenido un automóvil para recorrer todos los municipios del país, lo hubiera hecho a caballo-, es una revolución que quiere dar voz a todos los excluidos: al niño, al indígena, a la mujer embarazada, al ama de casa, a los más humildes, precisamente porque lo que está pasando en el país, es una cuestión de conciencia, o la tienes o no. Como va a ser posible que tengamos en nuestro territorio a casi tres millones de indígenas en la extrema pobreza y que los más ricos del país sigan acaparando más y más riquezas, mientras más y más gente cada día vive más pobre, es inhumano, es vil, eso sí son los verdaderos “demonios” que deberían perseguir las Iglesias, y quedarse al margen de las decisiones políticas de un pueblo que ya está cansado de estar oprimido, pues, ¿qué poder oscuro persigue a Norberto Rivera?, proclamando odio, y no amor o paz, ¿qué les hicieron a los verdaderos vicarios de Cristo?.
Aún así tengo fe, pero es una fe racional que la baso en la naturaleza misma de la existencia del ser humano y aunque la capacidad de amor esté “oscurecida” por tantos, no significa que no exista y mejor aún no significa que no la vea en los ojos de todos los niños. Por eso como dijo Martí: “Queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros”. Estas líneas se las dedico a “Beto” y a todos mis ex alumnos de la escuela, que prefiero no mencionar su nombre por respeto a la privacidad de los niños. ¡Feliz Año! A todos los niños del mundo.
Mtra. Eva María Schuster
Publicado el 1 de enero 2010 POR ESTO ciudad
El amor: Un poder del alma
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