Existen probablemente seis o siete que pelean por el segundo lugar. Hay contemporáneos y clásicos, hay refinados y bohemios, hay arreglistas y simplistas, cuestión de gustos. Ningún critico se podrá poner de acuerdo por definir al segundo.
Pero el primero... el primero tiene un consenso casi unánime... el primero no admite discusiones... el primero no da lugar a razonamientos... el mejor compositor que ha dado México tiene un nombre muy claro: José Alfredo Jiménez Sandoval.
“Cuatro caminos hay en mi vida,
cuál de los cuatro será el mejor,
tú que me viste llorar de angustia
dime paloma por cuál me voy”
Leer su biografía es leer una carambola de coincidencias que la historia nos brinda día con día y pocas veces notamos. Después de intentar múltiples trabajos al salir de la primaria, José Alfredo jugó como portero en las fuerzas básicas del Oviedo y en el Marte de primera división. Pero no contaba con que el destino le tenía preparada una sorpresa. Al equipo llegó un portero suplente muy disciplinado y con tres años menos que él que poco a poco fue ganándole la titularidad. Este joven portero era nada más ni nada menos que Antonio “la Tota” Carbajal.
José Alfredo no era de medias tintas y para fortuna de todos nosotros, este fracaso lo desanimó del futbol. Así fue como los caminos de la vida se conjugaron con los astros a nuestro favor. Y mientras que la Tota nos dio la dicha de porterear por cinco Copas del Mundo, José Alfredo nos regaló casi mil canciones gracias a ese cruce de caminos.
“Quién no sabe en esta vida
la traición tan conocida
que nos deja un mal amor
Quién no llega a la cantina
exigiendo su tequila,
y exigiendo su canción.”
Y así como Agustín Lara rompió estándares al glorificar a las prostitutas en sus canciones, José Alfredo llego para glorificar el resto de las desgracias del hombre. Con sus canciones logro “romantizar” el alcoholismo, embellecer las derrotas, dignificar la pobreza, convertir un fracaso en un acto sublime. Gracias a él vimos como héroes durante tanto tiempo a aquellos borrachos de cantina dispuestos a morir por un amor. Gracias a él, el cine mexicano basó su época de oro en un solo trama. Y nunca acabaríamos; los golpes de tequila, las serenatas, los gritos de charro en las canciones, todo parte de ahí. Lo que José Alfredo ha influido en el inconsciente colectivo del mexicano es incalculable. A la fecha no somos pocos los hombres que disfrutamos emborracharnos de vez en cuando por el simple y puro gusto de “cantar canciones tristes”.
“Estoy en el rincón de una cantina
oyendo la canción que yo pedí,
me están sirviendo ‘orita mi tequila,
ya va mi pensamiento rumbo a ti.”
Porque digamos que José Alfredo no es precisamente un ejemplo a seguir. En el aspecto personal fue un alcohólico que tuvo hijos con cinco mujeres distintas. Este hombre preso de sus debilidades, con una voluntad nula, y fácilmente rendido ante las adversidades tenía una pequeña cualidad. Su transparencia. La facilidad de plasmar sus desgracias de manera casi cristalina en cada canción y así lograr transmitirla a todos nosotros de una manera tan pura.
“No pude ser algo grande
por no haber ido a la escuela.
Sigo aprendiendo despacio
lo que la vida me enseña”
En el aspecto cultural, las cosas tampoco le favorecen. Difícilmente terminó la primaria y no tuvo la mínima educación musical. Miguel Aceves cuenta que José Alfredo no conocía ni los términos mas básicos y que al componer sus canciones !sólo tarareaba las notas para que Rubén Fuentes pudiera componer la música! También se cuenta que en la última etapa de su vida, su alcoholismo era tan avanzado que ya no podía escribir. Y algunas de sus canciones más hermosas como “Tu recuerdo y yo” tuvieron que ser escritas por el cantinero a quien José Alfredo le dictaba.
“Cuando estoy entre tus brazos
siempre me pregunto yo;
Cuánto me debía el destino
que contigo me pagó?”
Por eso las letras de José Alfredo no son finas, no son cultas y algunos versos ni siquiera respetan las reglas básicas de la métrica poética. Las letras de José Alfredo son primitivas, simples, desgarrradoras. La mejor representación de un alma en pena.
Cuando al español Joaquín Sabina se le preguntó qué cantautor había sido su inspiración, él respondió: “Te diría que Leonard Cohen y Bob Dylan son mis estandartes, pero a nadie más que a José Alfredo se le podría ocurrir un 'Que te den lo que no pude darte, aunque yo te haya dado de todo'”.
“Nada me han enseñado los años,
siempre caigo en los mismos errores,
otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos dolores”
Y no quiero menospreciar a los otros gigantes poetas musicales como María Greever, Juan Gabriel, Agustín Lara, Pepe Guizar, Chava Flores, Joan Sebastian o Manzanero. La letra de cualquiera de ellos es capaz de ponernos la piel chinita. Pero las canciones de José Alfredo llevan algo más en cada letra. Cada canción lleva en sí la desgracia de un hombre que fue imperfecto, débil, y muy probablemente infeliz. Pero que al entregarle su vida a la desdicha, decidió compartirla con el mundo logrando algo supernatural: Convertir en hermosura lo que fue desgracia, convertir en victoria lo que fue fracaso y convertir en un símbolo lo que fue un hombre que no nació para triunfar.
El hombre que no nació para triunfar
Escrito por ricardo_delao 786 días de antigüedad - Arte y CulturaQuién votó por este artículo
Creemos que la información debe venir de los ciudadanos y trabajamos en equipo para apoyar económicamente a personas marginadas. ¿Estás con nosotros?



Comentarios
750 días de antigüedad
757 días de antigüedad