Cuando el sol se empieza a esconder, hago conciencia de que mi identidad depende de lo que los ojos descubren como un trozo de pan.
Mi yo está fundido en unas palabras que al ser pronunciadas transforman la sustancia del trigo. Y que curiosamente al comerlo, toda mi esencia se eleva y me endioso. Y todo gracias a una tarde como hoy hace más de dos mil años.
No encontré una categoría que dijera agradecimientos o creencias,
o fe, o fiesta... pero no podia dejar de plasmar en palabras, la danza que mi corazón inicia como ceremonia de alegría por este día.
Y sé que el universo baila conmigo.
En una tarde como hoy
Escrito por Montserrat 679 días de antigüedad - LiteraturaQuién votó por este artículo
Creemos que la información debe venir de los ciudadanos y trabajamos en equipo para apoyar económicamente a personas marginadas. ¿Estás con nosotros?



Comentarios