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Pareciera una pregunta trillada en muchos libros, es una cita muy utilizada desde que la emitió el poeta romano Juvenal, sin embargo, hoy día que vemos el caso de la guardería ABC comprendo que no ha perdido su vigencia, su poder, es una oración que seduce y que nos obliga a replantearnos la relación del Estado con sus gobernados.

En Hermosillo 49 niños murieron quemados, otros más tendrán secuelas, y, los responsables, bien gracias, nadie ha dado la cara, ha nadie se le han fincado responsabilidades, la investigación ya debería haber concluido, porque en una instalación con salidas de emergencia falsas, sin alarmas contra incendios o aspersores, no hay mucho que indagar. Quienes estuvieron cerca, según relatan, hicieron hoyos en las paredes para sacar a los niños, porque los docentes carecían de cursos de Protección Civil y planes de contingencia en caso de incendio.

Hasta el momento, las quejas en contra del personal médico del IMSS siguen, por su negligencia y tratamientos inapropiados para atender las quemaduras de los niños. El periódico Reforma asienta que hubo dos niños listos para trasladarlos a la clínica especializada en quemaduras de Sacramento, California, cuando personal del IMSS los bañó en unas tinas, haciendo que colapse su organismo.

Honestamente, ¿cuánto más debe tardar la investigación? ¿Qué más pruebas necesitan para fincar responsabilidades? Nada más con ver las instalaciones se deduce que la máxima que emplearon fue la mayor ganancia con el menor costo de inversión, una política deshumanizada, descarnada, en efecto, pero lamentablemente es la única vigente hoy en día. Los niños son el principal motor que, a nosotros como padres, nos impulsa a movernos, a levantarnos por las mañanas, que velamos cuando ellos duermen, para tener la certeza que estarán a salvo mientras sueñan, y, que nos ofrezcan un servicio de guardería tan deficiente y, encima de todo, nos nieguen el derecho a que nos hagan justicia, es indignante.

Regresamos al mismo punto de partida: ¿Quién vigila a los vigilantes?, ¿A quién recurrimos cuando los procuradores de la Justicia son los responsables? ¿A las dependencias encargadas de sancionarlos, a esas instituciones que dependen de los recursos del Gobierno Federal?, ¿A los medios de comunicación que en muchos casos omiten, cortan o desvirtúan la información?. A quienes debemos recurrir es a los mexicanos, exhortarlos a exigir un Gobierno que escuche, que imparta justicia sin preocuparse por los intereses de los culpables, y que en el caso de los servicios de salud, guardería o asistencia social, que impongan mecanismos de control más estrictos, para que los empresarios ganadores de las licitaciones, estén obligados a cumplir con las normas de seguridad, que manden inspectores gubernamentales a verificar que las instalaciones cumplen con las normas y reglamentos de Protección Civil.

Toda tragedia tiene muchas caras: los culpables, las víctimas, y la impunidad, como en este caso, es la única protagonista, la que más indignación causa, porque ni con dinero ni condolencias por parte del Gobierno Federal nos devolverán a nuestros hijos, porque ellos son el compendio de nuestros sueños, nuestras esperanzas, porque ellos son los únicos que nos hacen desear que el hilo de nuestra existencia se alargue hasta el infinito, pero sobre todo, deberíamos preocuparnos y exigir hasta que el Gobierno Federal imparta justicia, porque a esos padres les han robado el futuro de sus niños.


www.losolvidosliterarios.blogspot.com


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