Cuando era niña mi mamá me compró en la Feria del Libro un ejemplar de “Charlie y la Fábrica de Chocolates” de Roald Dahl; el libró me fascinó, después vi la película con Gene Wilder y muchos años después la de Johnny Depp; hoy me declaro fan de esta obra y puedo presumir que me sé el guión a la perfección.
Willy Wonka es un maravilloso e innovador fabricante de chocolates que guarda celosamente sus recetas y procesos así como a sus extraños trabajadores, los Oompa Loompa que trabajan a cambio de cacao ilimitado. De pronto, un día decide abrir la puerta de su misteriosa fábrica a cinco niños; los elegidos serían aquellos suertudos que encontraran en su barra de chocolate un papel dorado. El mundo se vuelve loco ante el anuncio del Sr. Wonka y la gente comienza a devorar frenéticamente barras de chocolate deseando encontrar un delgado pliego de papel dorado en su interior. Tanto en el libro como en la película llega un momento en que la gente ya no hace nada más que buscar el premio: los ricos dejan sus negocios de lado para dedicarse a buscar el famoso papelito, los pobres dejan de comer uno o dos días para usar el dinero en barras de chocolate, los científicos crean modelos de predicción para saber dónde pueden encontrar la barra premiada. La ilusión acaba rápido, sólo cinco niños obtienen el premio… la vida vuelve a la normalidad y nada cambia drásticamente, únicamente cambia la vida de unos cuantos niños y sus familias. Y su vida cambia en manos del elitista, millonario y excéntrico Sr. Wonka que uno a uno se deshace de los ganadores hasta quedarse con Charlie Bucket, el más humilde de todos para hacerlo su futuro heredero.
Toda esta historia que parece loca y de fantasía me parece que tiene una similitud muy grande con la famosa “Iniciativa México”. Tenemos a nuestros millonarios Señores Wonka encabezados por los dueños de las dos televisoras del país, tenemos a millones de incautos televidentes deseosos de obtener el pase dorado y por ahí tenemos a un Charlie Bucket que recibirá la cuantiosa herencia de 2 millones de pesos siempre y cuando prometa seguir soñando, trabajando y aguantando por el bien de nuestro país.
Y no digo que esté mal soñar y mucho menos emprender proyectos que ayuden a nuestro país, lo que está mal es que un proyecto encabezado por dos de las empresas más grandes e influyentes del país otorgue como premio una cantidad que para las televisoras equivale a vender de dos a cuatro anuncios comerciales de 20 segundos en su horario estelar y peor aún es que sean estas empresas las que encabezan el proyecto cuando no han sido televisoras que aporten contenido cultural, educativo, ético y cívico a sus televidentes.
Ahora que soy adulto y veo la película de “Charlie y la Fábrica de Chocolates” con mis hijos me pregunto ¿cómo es que Willy Wonka hizo lo que quiso con todo un pueblo?, ¿qué calidad moral tenía el Sr. Wonka como para ser el dedo que señalara a los elegidos?... cuando veo los ‘spots’ de Iniciativa México me pregunto lo mismo.
Coincidir
El miércoles pasado leí en Milenio Diario la opinión de Adriana Malvido sobre “Iniciativa México” cito a continuación parte de su texto: “Iniciativa México surge en un contexto de desconfianza generalizada. Parecía más creíble Javier Aguirre declarando en España que México “está jodido” que ahora, pasado por el photoshop, expresando su amor a México. Si los grandes medios que participan quieren credibilidad ante una sociedad harta de manipulación, han de abrir sus espacios, permanentemente, a ese México que prometen apoyar. Darle más voz a la investigación científica, al arte, a la cultura y a quienes emprenden proyectos alternativos de vida y pensamiento y que generalmente no tienen donde hacerse oír.
Si en verdad piensan que México es emprendedor, creativo, luchador y capaz de lograr cambios profundos, que traten con ese nivel de respeto a su audiencia, como una sociedad madura que merece un entretenimiento a la altura de su inteligencia y un espejo mejor donde entender su realidad”.
Iniciativa Wonka
Escrito por slopez 602 días de antigüedad - Agentes de CambioQuién votó por este artículo
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