Injusticia social
En nuestro gran México existen sin duda problemas que nos quitan el sueño. Posiblemente uno de los más graves es el de cómo hacer una justa distribución de la riqueza. El gran poderío de unos cuantos a través de sus riquezas frente a la gran pobreza de la mayoría de la población. Entre más se concentra la riqueza más se extiende la pobreza debido a los diferentes problemas estructurales del país.
Tal y como sucedió en el pasado porfirista, los desequilibrios sociales son tormentosos, nuestra nación está de nuevo ante muy posibles conflictos sociales violentos de dimensiones aún inimaginables.
Para que impere la libertad es indispensable combatir estas viejas formas económicas que, subyacen en el desorden y la explotación de los más por menos, necesitamos una sociedad justa, democrática y de mujeres y hombres libres. Libertad y democracia, pero con justicia social.
No se puede soslayar el problema de la inseguridad pública, pero más grave es aún la inequidad social. Tenemos que corregir el gran proceso que incrementa la gran opulencia de unos cuantos, frente al terrorífico empobrecimiento de las mayorías, pero la única forma de poder avanzar es corrigiendo nuestros desequilibrios de acuerdo a nuestra condición nacional e internacional, trabajando exclusivamente a partir de la realidad que nos rodea. Aunque la visión actual sea cruda, es imprescindible reconocerla primero como punto de partida. Por lo mismo, el constante engaño de una Telecracia tenemos que desechar. En otras palabras señores y señoras muy respetuosamente les digo: apaguen más seguido el televisor -no dejemos que nuestros niños pierdan tanto tiempo en la televisión- para que la mente descanse y sea motivo de creación e introspección.
Aunque también algunos opinen, que una transformación sólo se puede hacer por las armas, no estoy de acuerdo, México requiere superar sus problemas y su injusticia social, por la vía pacífica, para permitirnos una democracia moderna y auténtica, ya hemos pagado muchas cuotas de sangre en las primeras décadas del siglo pasado. La vía pacífica es la única que puede hacer posible avanzar, ante tanta violencia, es indispensable conservarla.
México sin ciencia y tecnología seguirá siendo también uno de los países con más injusticia social, para muestra un botón: Haití
Un tercio de la población haitiana ha sido afectada por la catástrofe, cerca de 100 mil muertes y un país absolutamente devastado que deberá enfrentar enfermedades y epidemias que se propagarán por la descomposición de cadáveres, la falta de agua potable y la inexistencia de la más mínima infraestructura.
Los terremotos son imprevisibles. Pero las consecuencias que tuvo este sismo para el pueblo haitiano eran absolutamente previsibles. La inmensidad de la catástrofe no es el resultado de la naturaleza, sino de un sistema de explotación y expoliación que ha convertido a Haití en uno de los países más pobres del mundo: gran parte de su población sobrevive en la indigencia, el 60% sin trabajo, la expectativa de vida apenas supera los 50 años, la tasa de mortalidad infantil es muy alta, no hay agua potable y la desnutrición es crónica. En Gonaïves, la segunda ciudad del país, el 70% de los hogares carece de letrinas. Ya antes de la tragedia, Haití tenía la más alta tasa de mortalidad materna en la región: 670 muertes por cada 100 mil nacidos vivos. Y cuando estas son las condiciones con las que se enfrenta un terremoto de tamaña magnitud, las consecuencias no son un destino inevitable ni obedecen a un “capricho” de la naturaleza; la tragedia que hoy se cierne sobre el pueblo haitiano obedece a que Haití ha sido sometido a dos siglos de saqueo imperialista, cincuenta años de dictaduras sangrientas como las de los Duvalier.
No más injusticia social para los pueblos de latinoamérica debe ser un llamado común a nuestra humanidad que se pierde ante el lucro y el poder de pocos.
Con mucho pesar por tal tragedia me atrevo a decirir que: Haití es un ejemplo para la humanidad de injusticia social. Que este apocalipsis actual de Haití no quede en el olvido para ningún mexicano es responsabilidad de cada uno de todos los que vivimos en este país y quienes queremos más justicia social, más educación, un gobierno elegido por la mayoría, sin violencia y una verdadera libertad de expresión. ¡No más muertes a periodistas, que se atreven a decirnos la verdad!.
Bienaventurada sea Cuba por el gran apoyo médico que aportó y sigue aportando a Haití, saberse leal a pesar de la pobreza e inhumano bloqueo, que impera en la isla, sólo es motivo de orgullo para esa gran isla cubana.
En una sociedad con justicia social, los derechos humanos son respetados y las clases sociales más desfavorecidas cuentan con oportunidades de desarrollo. La justicia social implica el compromiso del Estado para compensar las desigualdades que surgen en el mercado y en otros mecanismos propios de la sociedad. Las autoridades deben propiciar toda condición para que la sociedad pueda desarrollarse en todos los niveles económicos, gracias a la gran riqueza en recursos naturales que tiene nuestro país, esto es posible. Es inaudito que existan multimillonarios y una gran masa de pobres. La inequidad y desigualdad sólo generan violencia y promueven los enfrentamientos sociales. Que esto se sepa y haga conciencia en nuestra vida es indispensable, por una revolución de las conciencias que así sea.
Eva Ma. Schuster
Injusticia social
Escrito por Eva Schuster 753 días de antigüedad - SociedadQuién votó por este artículo
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322 días de antigüedad