Muchos nos quejamos del bajo nivel que existe en cuestión de educación en nuestro país (México), sin embargo creo que antes de medir este porcentaje deberíamos de revisar que tanto influye la educación que llevamos a cabo en casa antes de “juzgar” y “medir” resultados tan globales. Pues creo que los cimientos para una buena educación están desde el hogar. No importando si es una familia donde solo uno de los padres lleva la batuta, pues se es madre soltera, o padre soltero, o son familias más convencionales, donde las parejas gozan de un matrimonio feliz y completo, pues la educación, léase en cualquiera y todos los sentidos, comienza en el hogar.
Tenemos que mostrar mayor interés en que nuestros hijos aprendan antes que nada respeto, amor y paciencia hacia los que le rodean, después fomentar su espíritu y poder así encaminarlos a desarrollar las áreas intelectuales donde veamos que tienen un mayor potencial. No podemos dejar en manos de las Escuelas el peso del 100% de responsabilidad por la educación de nuestros hijos, debemos de preocuparnos y hacernos responsables por las bases que nosotros les damos para mandarlos a “aprender” a las aulas, nuestro objetivo tiene que ir más allá de querer imponer a nuestros hijos una rutina del “deber ser” sin antes mostrarles que deben disfrutar lo que hacen, sin dejar de lado que la escuela solo será un trampolín para llegar un poco más allá que algunos, pero que no necesariamente se necesita de ello para sobresalir. Debemos alimentar su autoestima, su confianza, su amor propio, hacer y formar niños seguros de sí para que puedan enfrentarse realmente a la vida. ¿Cómo lograrlo? En mi opinión, tal como todo lo que contiene este documento, tenemos que comenzar por el ejemplo, si yo me quiero, me respeto, me mimo y soy líder de mi mismo, nuestros hijos crecerán dentro de un ámbito lleno de armonía, donde lo único que conocerán será el amor propio antes que nada, después el amor al prójimo y así poder llegar a amar todo lo que ellos hagan.
Recuerden: siempre tenemos que profesar con el ejemplo y si ustedes piensan que es tarde para comenzar a hacerlo, yo puedo decirles que nunca lo es. La vida es cambiante, los tiempos son diferentes y la educación hacia nuestros hijos también debe de serlo, pues ahora debemos de estar conscientes que no solo los más preparados académicamente tienen mejores oportunidades, sino que también aquellos que saber dar un buen trato a los demás, aquellos que sepan trabajar en equipo y que poco a poco se vayan forjando líderes, con un espíritu más abierto y aventurado a hacer lo que realmente les guste y que a lo largo de la vida puedan llamar vocación o gusto por lo que hacen y no terminen por decir “voy al trabajo” o “voy a mis clases que me inscribió mi madre”. Alimentemos sus sueños y su libertad, al mismo tiempo de enseñarles valores, responsabilidades y encaminarlos con el máximo de amor de nuestra parte.
Si queremos un cambio, tenemos que buscarlo, no esperando que nos llegue a la puerta de nuestra casa sin invertirle un esfuerzo aunque sea mínimo. Si exigimos un país mejor, debemos de trabajar por ello y no vivir culpando a los demás de lo que nosotros mismos no tenemos la convicción de hacer.
Con las mejores de las bendiciones esperando poder hacer aunque sea un pequeño movimiento dentro de su corazón y motivándolos a que juntos hagamos crecer lo mejor de nosotros mismos para una familia, una sociedad, UN PAIS mejor.
Creemos que la información debe venir de los ciudadanos y trabajamos en equipo para apoyar económicamente a personas marginadas. ¿Estás con nosotros?



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