LA NARCO CULTURA
Estoy seguro que este tema ya habrá sido y es estudiado por los sociólogos, psicólogos, etc., especializados en ello, o tal vez no haya sido posible agotar todo lo que se pueda decir en este rubro. No soy versado en estos fenómeno sociales, lo confieso, pero hay ciertas cosas que me llaman la atención y que me parecen contradictorias al menos en su comportamiento social.
Leo en los diarios una noticia reiterativa en la mayoría de ellos. Le ofrecen al presidente de la república su colaboración en su lucha contra el grupo delictivo de los “Z”, y para tal efecto le solicitan al primer mandatario que retire del campo de batalla al ejército y a la fuerzas armadas de la marina y que cumplido el objetivo –no queda muy clara la idea-, “continue con su trabajo”.
Tal vez quieran decir que se vuelva en contra de ellos, lo que se me hace ilógico y necesario, o bien, que ya en calma relativa el país, pueda Felipe Calderón Hinojosa cumplir con su agenda de trabajo. Ni por asomo, aparte de inaceptable, se puede considerar esta propuesta como un apoyo en contra de sí mismos o un acto de buena voluntad y solidaridad social. Es muy probable que quieran negociar y el monopolio de este lucrativo e ilegal comercio.
Hay la leyenda también entre la gente de pueblo de que estos tipos hacen labor social en beneficio de la comunidad con pavimentaciones de caminos, compra a buenos precios de sembradiós de enervantes a los campesinos productores, de realizar obras y fuertes apoyos monetarios a las iglesias, de eliminar a lacras sociales de manera más efectivas que los mismos guardianes del orden público; en suma, es gente interesada de ofrecer y proporcionar cobertura que ni los tres niveles de gobiernos le pueden proporcionar a la población.
Otros elementos a considerarse son su fuerte religiosidad, a su manera. Ha sido evidente en algunas fotografías en los medios de comunicación cuando descubren alguna guarida de ellos, la gran cantidad de iconos religiosos.
Santos de su devoción lo son la virgen de Guadalupe, uno de apellido Malverde allá en Sinaloa y que fue de origen bandolero como ellos, y la santísima muerte, sin ser los únicos. La paradoja surge porque uno de los diez mandamientos es el “no matarás”, algo que ellos no pueden cubrir a cabalidad por la actividad delicuencial que se les adjudica.
En tal punto el alto clero o sus voceros no se han pronunciado por disuadir con el espantapájaros de la excomunión a esta gente, y si a los cuatro vientos el linchamiento moral a las parejas de homosexuales y con mayor empuje a la adopción de niños por parte de ellos, o tal vez el olvido coyuntural se debe a que centran su atención en el affaire de Los Lagionarios de Cristo del reverendísimo padre Marcial Marcel, que en gloria de Dios esté. Unos matan con armas, otros con la fe y su ascendencia social. Cosas de la religión y la administación del miedo.
Otra idea del mismo tenor de la que se tiene es la de honrar un código de “ética” entre sí mismos. Se habla de un apego y respeto a las normas informales internas dictadas por sus integrantes. Se dice que se castiga con la muerte la traición, el quebrantamiento a la disciplina, la falta de solvencia oral, la invasión de territorios, el masacrar a la familia de sus propios miembros…
En fin, evidentemente un mundo ilógico e irracional de costumbres y leyes contradictorias en franco ayuntamiento aparentemente inexplicable, al menos para nosotros los profanos, pero en esta incomprensible mixtura ideológica brotan ciertos valores éticos, dignos de mejores causas, un cierto apego social que hace palidecer la obra de los servidores públicos o representantes sociales, y una religiosidad a su manera, tan parecida como la de cualquier simple mortal que asiste de manera ordinaria a las iglesias o su clero impoluto ejemplo irrefutable de su asistencialismo comunitario.
LA NARCO CULTURA
Escrito por José Manuel Villagómez Cadena 703 días de antigüedad - SociedadQuién votó por este artículo
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