En las fallas que se encuentran a lo largo de las costas del pacifico se acumula una gran cantidad de energía que al liberarse provoca los sismos que afectan a México.
Después del sismo de 1985 los investigadores del Instituto de Geofísica de la UNAM hicieron un pronóstico de que podía ocurrir un sismo de magnitud cercana a 8 en la escala de Richter o varios temblores menores en la brecha de Guerrero.
Una brecha sísmica es un segmento de una falla activa en la que durante un largo lapso de tiempo no ha ocurrido un gran sismo y por ende, puede ser cuna de un gran sismo. Y esta ausencia indica que debe existir una acumulación importante de energía que tendrá que liberarse algún día.
Por lo general las ondas sísmicas tienden a atenuarse conforme se alejan del epicentro. Pero sin embargo al momento de que las ondas sísmicas entran en contacto con el suelo de la ciudad de México se amplifican. Esto es por las características del suelo de la ciudad de México que esta sobre sedimentos que contienen una gran cantidad de agua.
Una forma muy fácil de entender esto es cuando en las clases de física nuestros maestros nos decían que la velocidad del sonido en el aire era cercana a los 350m/h y en el agua a 1500m/s.
En la brecha de Guerrero no hay actividad sísmica considerable desde 1911. Por eso después del sismo de 1985 los investigadores de la UNAM le han puesto mucha atención a esta zona.
Como sabemos tenemos el Sistema de alerta sísmica que se encuentra instalado en instituciones de gobierno, escuelas públicas, universidades, el Metro, estaciones de radio y en el canal 11 y 22. Con el cual tenemos 50 segundos para ponernos a salvo.
Nunca se sabe cuando va a temblar y los terremotos recientes de Haití y Chile no tienen relación entre si.
Tan solo en México en los últimos 15 días han ocurrido 91 sismos de magnitudes menores a 4.5 grados en escala de Richter.
La tierra es un ser vivo el cual está en constante movimiento pero esa es otra historia.




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