De inicio, debo advertir que yo no soy experto en temas políticos, soy un ciudadano de este país que tiene la suerte de haber cursado una carrera universitaria, en una institución pública. Y frecuentemente leo y expreso alguna opinión sobre la política en México. Como probablemente lo hacen cientos de miles de mexicanos.
No pretendo hablar en este espacio de la reforma política que viene, o de la reformas necesarias en esa materia en nuestro país, porque no tendría todos los elementos para opinar. Sin embargo, no hay que ser un experto para darse cuenta de que desde hace ya muchos años, la política en México es un oligopolio ejercido por los mismos colores, logotipos, apellidos y rostros de siempre.
Los partidos políticos se han vuelto verdaderas máquinas de hacer dinero, através de las relaciones y el poder, los cabecillas y herederos de los partidos, transan, venden y ceden toda clase de privilegios en nuestro país, desde los contratos de obra pública, las concesiones y hasta leyes y reglamentos echos ex profeso para los que pueden pagarlos.
Es sin duda un negocio redondo, que se mantiene gracias a preservar un sistema político en donde los partidos son los únicos propietarios de la verdad, de la razón y de la organización social, un sistema en donde los partidos, son el único medio de acceso a la administración del poder público y a la construcción del país.
Recientemente he escuchado de algunos esfuerzos por ciudadanizar la política, incluso el proyecto de reforma política que presentó el Ejecutivo Federal contiene propuestas interesantes al respecto, en tanto que el PRI, y el frente PRD, PT y Convergencia presentaron también proyectos que contienen figuras que promueven la acción ciudadana directa sin intervención de los partidos.
Además en otras instancias y tribunas legislativas se escuchan conceptos como candidaturas independientes, iniciativas ciudadanas, consulta popular, referéndum, plebiscito, revocación de mandato, acciones colectivas y otras más que constituyen verdaderos mecanismos para devolverle poder a la gente, al ciudadano común, y reivindicarlos como el único y verdadero origen del poder público.
Sin embargo, en este punto es donde la ciudadanía habremos de ver hasta donde llegan las "buenas intenciones" de los partidos políticos, podremos apreciar quienes habrán de impulsar para que estas figuras de poder ciudadanas entren en vigor, y quienes se opondrán y obstaculizarán su instauración. Es una oportunidad perfecta para que la gente y la ciudadanía organizada observemos la actuación de los partidos frente a este intento de restarse poder a ellos mismos y cederselo a los individuos.
Ojala los ciudadanos nos interesemos en este tema que se habrá de resolver proximamente en el Congreso de la Unión, y nos manifestemos a favor de la entrada en vigor de las figuras de "poder ciudadano", y hagamos sentir a los partidos políticos que frente a esas poderosas "sociedades mercantiles" en que se han convertido, está la sociedad civil, que toda en su conjunto, representa el poder soberano y real al que ellos deben servir.
Políticos, S.A. Vs Política, A.C.
Escrito por javier zurita 643 días de antigüedad - PolíticaQuién votó por este artículo
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