El mundo de la ciencia es tan misterioso como atractivo. Por ejemplo, pocos sabemos que del universo, la ciencia apenas puede explicar el 5%, el resto (eso que aún no se puede explicar) se le ha nombrado de una forma optimista particular: energía o materia oscura. Sin embargo, ese porcentaje mínimo, ha dado para que nos preguntemos cómo se formó el universo.
Desde hace años, los científicos del mundo han decidido reproducir el evento que dio inicio al universo, el llamado Big Bang, por ello, se han creado laboratorios especializados que son capaces de colisionar partículas elementales sometiéndolas a altas energías para estudiar lo que sucede en el momento en que estas chocan.
Los científicos mexicanos, no se han quedado al margen en estos experimentos internacionales, el doctor Salvador Carrillo Moreno, investigador del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, actualmente colabora junto con sus alumnos de licenciatura en diferentes equipos de investigación tanto en el laboratorio de Estados Unidos Fermi National Accelerator Laboratory (Fermilab), como en el Large Hadron Collider (LHC) en la colaboración CMS perteneciente al European Organization for Nuclear Research (CERN) en Ginebra.
El proyecto de investigación del doctor Carrillo Moreno, consiste básicamente en buscar nuevas partículas; para ello, utiliza los experimentos y resultados que se llevan a cabo en estos laboratorios internacionales. Se trata de tomar partículas elementales como un protón y otra similar también con carga positiva, y las hacen circular en un anillo a una velocidad cercana a la velocidad de la luz, estas colisionan y entonces producen energía que se convierte en nuevas partículas, en específico, el investigador de la Ibero, diseña y calibra los detectores que permiten observar las partículas resultantes de estas colisiones.
El objetivo de estos estudios de la física, están encaminados a conocer de qué está hecha la materia, su campo de estudio se sitúa en la mecánica cuántica y la relatividad especial. Pero además, estos experimentos han sido útiles para casi cualquier diligencia humana. Por ejemplo, hoy usamos la electricidad para prácticamente todas las actividades de la modernidad, los teléfonos celulares, las computadoras y la propia Internet; y la electricidad no es más que el conocimiento preciso del comportamiento y propiedades de los electrones.
Actualmente la investigación del doctor Salvador Carrillo estudia el bosón Zeta cero; en específico, los productos de su decaimiento y para ello en Fermilab se tiene la mejor medida del ancho de la masa de este bosón.
Colisionar partículas elementales, no necesariamente es algo propio de la física o ajeno a la vida cotidiana, conocer lo micro, es al mismo tiempo, conocer lo macro. Gracias a estas experiencias de la ciencia, hoy podemos tener un beneficio social y humano. En la medida que más se conozca de qué está hecho el mundo, podremos sin duda, saber siempre hacia a dónde vamos.
twitter: @juanjosesolis




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