Es muy natural, hoy, el debate sobre el aborto. Un tema como éste podría ganar menos atención de las personas, por la seriedad con que presenta. Cuando tratamos estas cuestiones, podemos llegar un poco más a nuestro razonamiento, preguntarnos si en cualquier momento de nuestras vidas; ¿hemos practicado algún tipo de aborto?. Tal vez la primera respuesta que viene a la mente es que no estamos muy de acuerdo con la idea, posiblemente menos con el hecho. Al menos, en lo que se refiere a la interrupción del embarazo.
Pero si pensamos un poco más a fondo podemos decir que causamos un aborto cada vez más frecuente, por una razón u otra. Desde lo mas sencillo e irracional; cuando no permitimos que una persona exprese sus sentimientos, sus ideas, sus opiniones. O que ejerza su derecho a decidir libremente si opto o no por anular una oportunidad que por alguna situación le pudiera estar afectando. Esos hechos ocurren frecuentemente en nuestras vidas si consideramos que nuestra primera infancia se construyo sobre un terreno desértico.
Quien nace y crece en una zona fértil sabe que puede lanzar sus granos al viento porque siempre habrá siembra para levantar una cosecha abundante. En cambio, quien nace y crece en el desierto es tan necia como para actuar de la misma forma, su desilusión será grande porque no crecerá nada. En estas circunstancias, tenemos por costumbre, la supresión, matamos nuestros propios buenos deseos y pensamientos, en otras palabras nos estamos provocando un aborto constantemente.
Cuando en casa, por ejemplo, no permitimos que se expresan las ideas de los demás miembros de la familia; donde no permiten a un hijo o hermana contar, tan siquiera, algunos hechos; cuando no damos una debida atención a sus conversaciones, sus proyectos, o cuando no respetamos sus espacios, estamos cometiendo una grave falta si hemos de compararla con el aborto; procurando el bien, el interés del niño, expresa confianza, amor, seguridad, pero si lo anulamos, por muy cruel que suene, lo matamos. Si venimos de un pasado con un cierto grado de desamparo emocional, será imprescindible que en algún momento rescatemos lo vivido, ya que no podemos darnos el lujo de permanecer eternamente ciegos.
Quizás estos hechos no parecen importantes, pero si usted no colabora para la familia, no da comprensión a través del diálogo, destacando las buenas ideas, opiniones, ni fomentando los valores, hemos pasado por el egoísmo, provocando el aborto de oportunidades de crecimiento y de armonía. Si durante nuestra infancia, las personas cercanas afectivamente, como la madre, el padre o quienes se han hecho cargo de nosotros han sido, al mismo tiempo, protectores y depredadores de nuestro ser interior, es decir, nos han alimentado, pero tambien han violentado nuestras emociones, se produce un fenómeno: la conciencia se divide.
Meditar sobre el tema y examinar si estamos cometiendo algún tipo de aborto, nos permitirán vivir y no morir en el intento de crecer y desarrollarnos mientras la otra parte continuara sin existir. Las buenas ideas, los grandes logros siempre exigieron un tiempo para suceder, una vez que es natural que las cosas maduren y fructifiquen en el momento oportuno. Esto es lo que significa la formación de vida física que requiere un tiempo determinado para tomar el cuerpo y pueda salir a la luz. Tener una oportunidad de establecer ideas constructivas, costumbres, opiniones, diálogos mas fraternales para que la vida este llena de buenos logros cada día, en la construcción conjunta de un futuro mejor, asi como todo se renueva cada día para asegurarse de que la vida es para siempre si la vemos de un punto de vista generacional que se trasmite de abuelos a padres, de padres a hijos, de hijos a nietos y asi sucesivamente.
Tomamos como propia la vida de inocentes en el caso de las guerras; el derecho de otros para decidir sobre su cuerpo, como la discriminación en la mujer; Suena tan irónico como decir; que algunos matan como deporte, mientras otros se mueren de hambre. Eso y más es lo que hacemos realmente para nosotros mismos como la máxima expresión de amor al prójimo, porque asi resume todos los deberes el hombre cuando ellos mismos han aniquilado hasta los deseos de vivir usando su poder.
Hay información muy valiosa que nuestra conciencia rechaza para salvarnos. Pero es necesario que le pregunte, tan solo estas;
1. ¿Que ve en el rostro de un niño que ha nacido y crecido prácticamente en la calle?
2. ¿Qué usted cree que sienta un pequeño que es rechazado por su madre?
3. ¿Qué futuro cree que le espera a un hijo que ha sido maltratado, físico y psicológicamente, por sus padres, aun considerado como deseado?
4. ¿Son suficientes los programas del gobierno para proteger a los niños maltratados, enfermos o marginados por la pobreza?
5. ¿Es justo que la iglesia condene las adopciones de niños a padres homosexuales, habiendo tantos desamparados sin un hogar?
No me responda, es cuestion de conciencia.
No se puede encontrar la guía más segura acerca de qué hacer para continuar lo que queremos cuando ni siquiera hemos comprendido el verdadero significado del amor que podemos dar cuando se permite y respeta el espacio de las personas que nos rodean, escuchar atentamente sus ideas y respetando sus puntos de vista, nos encontramos en la dirección correcta para la destrucción de egoísmo. Pensar que todos vamos a morir mañana, suena más cómodo que preferir no haber nacido. Decir que los tiempos cambian, es reconocer que nos hemos estancado en uno. Creer que la gente cambia es aceptar que carece de una dimensión espiritual.
Esa dimensión espiritual no es un mundo aparte del ser humano, y tampoco se compra con dinero. No es solo un conjunto de prácticas o la adscripción a una doctrina, ni algo reservado para las fiestas de guardar, o unos minutos de rezos o meditaciones. La dimensión espiritual constituye la columna vertebral que sostiene las experiencias de una persona; es lo que le da sentido y la trasciende. La experiencia humana que hace posible que demos un paso más allá es, sin duda, el amor. Permitirse vivir consiste, finalmente en dejar que sea el amor quien transpire por toda nuestra piel, ya que ninguna otra dimensión es tan poderosa. Las elecciones que hacemos en la vida construyen nuestra realidad.
Ojala podamos darnos permiso para vivir en el amor, nuestra naturaleza autentica de lo que somos, el impulso de vida que nos hace existir. En nosotros esta la decisión de vivir. ¡Piense en ello!
Escribió para Revolución con letras: Nina Ramón
Lunes 22 de febrero de 2010
Si vamos a hablar del aborto...¡Abortemos todos!
Escrito por Nina 719 días de antigüedad - SociedadQuién votó por este artículo
Creemos que la información debe venir de los ciudadanos y trabajamos en equipo para apoyar económicamente a personas marginadas. ¿Estás con nosotros?



Comentarios