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Sin Voto no hay Democracia

Escrito por Eva Schuster 670 días de antigüedad - Política
Sin Voto no hay Democracia



Después de un fin de semana tan intenso, que para muchos fue un descanso de introspección espiritual y para otros simplemente unas vacaciones en las agitadas agendas, para nuestros candidatos políticos de las próximas elecciones del 16 de mayo fueron intensas giras tanto por el interior del estado como por el municipio de Mérida.

Sin duda los que todavía creemos en el voto como medio indispensable para alcanzar una auténtica Democracia, vamos a apoyar la idea de ir a las urnas y defender a quien creemos y quien nos ha convencido de que sus propuestas son diferentes y que por lógica hará una renovación en el gobierno de los municipios, donde es indispensable una actitud diferente de interdisciplina laboral. De nuevo, los ciudadanos debemos estar alerta y reconocer cuando un trabajo es realizado bajo la promesas hechas durante las campañas.

Recuerdo una película singular llamada “Swing Vote” (2008) -me disculparán porque no tengo la traducción en español debido a que muchas películas anglosajonas cambian el título original al traducirlas-. El protagonista es Kevin Costner, aquel que hizo la muy premiada película “Danza con lobos". La película en si no es de grandes actuaciones, ni de gran presupuesto, pero refleja el desdibuje y las mentiras que se dicen durante las campañas políticas y hasta dónde puede llegar un candidato, cambiando sus ideales y principios políticos con el objetivo de alcanzar el poder -clímax experimentado seguramente por nuestro último gran fiasco y ridículo “presidente del empleo” (slogan utilizado en la campaña política del 2006 de Calderón Hinojosa)-.

Siguiendo con el guión de la película, resulta de lo más interesante constatar como dos candidatos presidenciales norteamericanos sólo dependen, curiosamente, del voto de un solo hombre para ganar la silla presidencial. Lógicamente es una película tan gringa que todo es posible y los sueños se hacen realidad. Pero el punto crucial, que realmente hace que la película sea interesante, es lo que estos candidatos se atreven a hacer para llegar al punto de no retorno -como dicen por ahí-. Imaginen dos candidatos, uno de izquierda y otro de derecha, uno que no avala las guerras y otro que rechaza la diversidad sexual, etc, por no decir el sinfín de cosas que representan un partido demócrata y uno republicano, para ponerlo en términos gringos. Durante la trama, un partido con ideales y principios muy definidos se convierte en el otro para establecer contacto con aquel hombre con ciertas tendencias y preferencias que, en realidad, no aparenta tener porque, no sólo había perdido todo sentido de la realidad por su severo alcoholismo sino que también perdió su amor a la vida en un país que aparentemente ofrece todo para un ciudadano originario. Sí, la película tal vez no ofrece nada que tenga que ver con el séptimo arte pero ofrece una perspectiva real de lo que es capaz de hacer una campaña política para impulsar a un hombre al poder, en un país que sí puede confiar en sus resultados electorales, con el beneficio de la duda por supuesto. El final es muy predecible, el hombre se reincorpora a la sociedad y decide no ser comprado por los favores de ningún candidato, ni por sus presuntas campañas para favorecer sus gustos y, lógico, termina votando por uno de ellos. Por así decirlo, esta parodia nos deja ver lo que se maneja más allá del poder político en las campañas y sus hacedores.

Ubicándonos en nuestro territorio, ¿qué hacer si todo parece no cambiar?. La única salida es votar. Votar por el candidato que usted escoja. Debemos entender que sin este proceso una democracia es inalcanzable. No creo que en nuestro caso, Yucatán, la gente se sienta impotente y asustada como sucede en otros territorios del país dónde la sangre tiñe de rojo las calles de los pueblos y ciudades.

Estoy convencida de que nosotros, los ciudadanos, somos los únicos que podemos elegir quien nos puede gobernar. También quiero señalar que cuando se habla de un poder de facto, como el que preside Felipe Calderón, es un poder que se ganó a base de elecciones fraudulentas comprobadas. Y ahora resultó que el puesto le quedó demasiado grande aún con los sueños de grandeza que ostenta a menudo durante la extraña lucidez temporal de sus discursos, y cuando mencionó que llegó de rodillas es porque, como todos sabemos, no ganó las elecciones presidenciales en el 2006. A diferencia de esto, la señora Ivonne Ortega ganó las elecciones en el Estado. La mayoría la hizo electa y es por eso que gobierna Yucatán. Que estén de acuerdo o no con su dirección administrativa es otro punto de latitudes diversas, pero la realidad es una y sobre ella se transciende. No hay más.

Es así como Yucatán va a decidir sus alcaldías y sus diputados. Este escrito será irrelevante para aquellos que tienen la constante del reclamo, que sólo concuerdan para replicar por cualquier tipo de gobierno y que ni siquiera acuden a las urnas a votar. El problema es que son tantos los que sugieren la nula credibilidad del voto, que para los que defienden la democracia como nosotros, más que nada porque tenemos fe de que un cambio es posible, es sin duda una forma de anarquía, ahí no conlleva nada de resistencia civil, es simplemente el abismo del pesimismo que nada tiene que ver con una democracia. Tenemos la libertad y la responsabilidad de elegir a nuestros gobernantes. En ese proceso todos somos parte. El voto es sin duda la técnica elocuente de un plan de transformación en las conciencias de los ciudadanos que aspiran a una mejor calidad de vida.

Ciertamente hay mucho por hacer y por demás está decir que lo hecho tiene todavía mucho por recorrer. Hay un punto en contra que es tan antiguo como el mismo pensamiento Juarista: mientras los ciudadanos y ciudadanas carezcan de lo preciso para alimentar a sus familias seguirán viendo la instrucción de sus hijos e hijas como un bien remoto o cómo un obstáculo para conseguir el sustento de todos los días y, en vez de llevarlos a la escuela, se servirán de ell@s para el cuidado de la casa o para alquilar su débil trabajo personal para poder aliviar así un poco el peso de la miseria. Pero qué pasaría si esos hombres o mujeres tuvieran algunas comodidades, si su trabajo cotidiano tuviera la utilidad necesaria. Yo le aseguro que esos hombres y mujeres cuidarían de que sus hij@s se educasen y recibiesen una instrucción sólida en cualquier rama del conocimiento humano, ya que el deseo de saber, de ilustrarse y de cuestionarse es innato en el ser humano. Si queremos hablar de justicia social, tenemos que hablar del derecho que tod@s tenemos a la educación.

¿En dónde reside un mal gobierno? En las pocas ganas que tiene de educar a su pueblo.

Si otra vez "un Calderón Hinojosa" preguntase: ¿Qué proponen?, deberíamos responder decididamente y sin medias tintas: ¡Que renuncie!. La lista de su mal gobierno es interminable pero donde más apuñala a nuestra nación es en la educación, manteniendo a una aliada criminal de la misma, Elba Esther Gordillo que de maestra sólo ostenta el título y será reconocida siempre como una de sus más fervientes aliadas en el FRAUDE 2006. El mal gobierno se reconoce por la falta de educación de su pueblo y por la dificultad de conseguir trabajos dignos que representen, no una Reforma Laboral como sugiere el ilegítimo secretario de trabajo, Javier Lozano, instaurando más raquíticos sueldos de bajísima utilidad sustentable, sino con el incremento de las obras de construcción, que producen rápidamente empleos. Una auténtica Reforma tendrían que producir un millón de empleos al año en todo el país. Si nuestros compatriotas que están en el país vecino hacía el norte fueran unos flojos -cómo se les acusa a la mayoría- no estarían allá sufriendo el hostigamiento de las autoridades y no habrían dejado aquí a su familia por trabajos, para terminar siendo ilegales y mal pagados, pero mucho más útiles de lo que son en México.

Es por todo esto que un verdadero cambio sugiere la liberación de una mentalidad de imposición. El voto es secreto, es un factor determinante para la democracia y es nuestra defensa. Sin el voto no hay posibilidad de democracia y sin democracia no hay libertad ni justicia posible.

Mi sentimiento de tribulación y ultraje frente a la bestialidad impuesta, es sin duda lo que ha hecho que crezca en mí una esperanza más firme de que se puede impedir el establecimiento de un mal gobierno que conjuga en una dictadura. Que se puede llevar una lucha combativa de resistencia civil pacífica, donde todos los esfuerzos son valiosos y que la lucha de todos esos hombres y mujeres anónimos e increíblemente valientes ya forman parte en nuestra historia de pensamiento y obra. Porque al final ¿qué somos?. Sólo rosa y canto, la vida como un instante, el de la rosa y el canto de nuestras palabras o pensamiento que trasciende.



Eva Schuster



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