Soliloquio de una mesera afectada por el narco
Escrito por pauquintana 691 días de antigüedad - SociedadHoy es viernes... se supone que es uno de los mejores días de la semana para el restaurante, pero ¡oh sorpresa!... no hay nadie... y es que con todo el cuento de las balaceras que ha habido últimamente, nadie se atreve a salir de noche. Y todo por una "sencilla" razón...
Mi ciudad, como muchas otras en el país siempre había sido un paraíso; estaba entre las primeras 10 con mejor nivel de calidad de vida, no había más delincuencia que la que hay en cualquier parte, robos y uno que otro asalto aislado, pero de un tiempo para acá se fue convirtiendo en algo similar a un pueblo de las películas del viejo oeste; con la única diferencia de que los maleantes en vez de venir a caballo o en antiguos carruajes, ahora se desplazan en convoys de camionetas último modelo, blindadas y polarizadas hasta el último centímetro.
Ya es cosa habitual que un día, mientras esperas en un semáforo, uno de estos convoys te pase por un lado a la velocidad del rayo, y lo único que se viene a la mente es: "¡ahí van por otro!" ... como si fueran a comprar tortillas o cualquier cosa cotidiana.
La gente tiene miedo... después de una noche de balaceras, no ves un solo carro a las 9 de la noche del día siguiente. Esa no es manera de vivir...
Y claro que siempre ha habido delincuencia organizada, mafia, narco o como se le quiera llamar... pero antes -aunque tampoco era lo ideal- había un acuerdo entre el gobierno y los narcotraficantes: "yo como gobierno me tapo los ojos y te dejo operar, pero tú como delincuente no te metes con la gente común" y a fin de cuentas así era; los ajustes de cuentas siempre se hacían en lugares alejados de la ciudad, donde nadie más saliera herido; incluso entre los mismos cárteles había una especie de "código de honor" donde se entendía que las cuentas se ajustaban con los hombres, no con sus mujeres ni con sus hijos o familiares; pero desde la supuesta "guerra contra el narco" que inició nuestro "Honorable" señor Presidente, todo se vino al caño...
El gobierno sacó de la cárcel con todo cinismo al delincuente más poderoso del país y le ha permitido irse limpiando el camino, desapareciendo a los cárteles rivales... es por eso que ahora las granadas ya son una cosa bien conocida hasta por niños de 6 años y también es así que todo mudo sabe qué significan las siglas AK-47 y sabe que hablar de 9 mm. no es precisamente hablar de geometría...
Y mientras pienso todo esto, seguimos esperando que venga aunque sea un cliente al restaurante... ayer no tuvimos ni uno solo...
En fin, decía que el lenguaje común del narco ahora es el lenguaje común de todos... y ahora, gracias a las "maravillosas" acciones de nuestro gobierno, nos tenemos que cuidar a todas horas de alguna bala perdida, de no tocar el claxon por no saber quién viene en el carro delante de nosotros, o de no mirar a nadie a los ojos para que no parezca provocación, porque "no vaya a ser que sea narco o que tenga parientes que le hagan a eso...". Tampoco podemos confiar en alguien que sea amigo de un amigo nuestro porque nadie nos asegura a qué se dedica realmente... llegamos al punto de tener que desconfiar de nuestros propios amigos que hayamos conocido recientemente... esa tampoco es manera de vivir...
Y el punto de como me afecta personalmente todo esto -además de la paranoia constante y los 'nervios de punta' todo el tiempo-, es que, como no han llegado clientes al restaurante, mi economía -y la de mis patrones y los otros restauranteros y dueños de comercios- está por los suelos... en mi trabajo como mesera gano el salario mínimo y el mayor ingreso es por las propinas, debo decir que trabajo en un lugar "decente", nada de bares desnudistas o de cantinas de mala muerte, no vayan a malpensar... entonces el salario mínimo sin las propinas no es suficiente quizá para una madre soltera o un padre con un hijo o familar que esté enfermo... aunque ninguno de esos sea mi caso, afortunadamente.
Lo único que no entiendo es por qué si yo no estoy metida en ese mundo -igual que miles de personas de mi ciudad no lo están- tengo que seguir soportando estar en medio de una "guerra" que ni siquiera me interesa... si quieren ajustar sus cuentas, señores narcotraficantes, por favor háganlo fuera de mi ciudad y de cualquier otra, y no se sigan metiendo con gente inocente levantando balaceras en pleno centro de la ciudad donde hay desde bebés hasta ancianos... a nosotros no nos importa quién gane o quién pierda en sus negocios sucios, todo lo que queremos es poder salir a la calle tranquilamente y despedirnos de nuestros familiares por las mañanas estando completamente seguros de que ese no será el último día de nuestra vida gracias a una bala perdida, estar en el lugar y situación equivocados o simplemente porque nos confundan con alguien más y nos "levanten". Y a usted señor presidente, le agradecería (junto con el 99% de los mexicanos) que se fuera a navegar por el océano ártico y se congele, o que simplemente desaparezca del país y permita que alguien con más de 1 cm3 de masa cerebral gobierne nuestra tierra.
Me tengo que ir, llegaron un par de clientes... sólo espero que no sean narcos y no traigan un AK-47.
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