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Una Ola Imparable

Escrito por Monosarahuato 622 días de antigüedad - Política
La diversidad es una de las más grandes riquezas de a humanidad, mientras mas diversos seremos más ricos

Dentro de este sistema económico hay quien tiene, y quien no tiene; o sea quien tiene que trabajar para vivir y quien no, como quien dice, quien vende su fuerza de trabajo, como una mercancía más y quien la compra. De aquí, y como lo habíamos dicho, de la venta de fuerza de trabajo y la compra de la misma, se desata las relaciones sociales dentro del sistema, que sea que se define el quién manda y quién obedece; o sea un punto neurálgico para que el capitalismo funcione. Para que el sistema capitalista pueda funcionar necesita que la fuerza de trabajo éste siempre disponible y que no le sea cara. Al desarrollarse el sistema capitalista, se le fue dando forma a ésta estrategia, por lo que si la fuerza de trabajo puede ser un bien, de donde se crea valor, entonces puede ser una mercancía que se puede comprar; así la fuerza de trabajo, mediante todo un proceso histórico, se convirtió en un artículo de consumo, por lo que, quien tan sólo tiene su fuerza de trabajo, dentro del sistema capitalista, lo tendrá que vender, creando una clase obrera asalariada.

Entonces, para que exista una fuerza de trabajo a disposición perpetua, es necesario, a grandes razgos, primero, que se despoje a un grupo humano, o incluso pueblos enteros, de su medio de sustento; y luego que otro grupo, generalmente minoritario, se apropie de esos medios de sustento y desrrollarlos para que éstos produzcan cada vez más (aunque para eso sea necesario convertir a la tierra en un articulo de consumo más, o sea en una mercacia).

Así los vínculos que los seres humanos van generando, no son, de ninguna manera, vínculos que se creen por pura voluntad de los mismos, dichos vínculos, se generan por la producción de bienes materiales, en cuya producción, se basa la organización social; o sea, las relaciones sociales no se basan en el libre albedrío de las personas, sino por los intereses económicos que el sistema va creando. Esta organización social, es la que sustenta la base económica con la cual, la sociedad capitalista, al producir bienes materiales, se desarrollara; es decir, la prosperidad de la sociedad capitalista se basa en la capacidad de producción, y en las relaciones de producción que sustente.

Las relaciones de producción están directamente ligadas con la estructura, la base, que es la que sustenta la superestructura, en la cual, se instalaran las formas se organización institucional: lo jurídico, lo religioso, lo ideológico; es decir a mayor producción material, mayor será la organización ideológica de la superestructura, cuya superestructura, justificara la existencia de quienes ostenten el poder económico – político. La superestructura podrá acrecentar sus elementos ideológicos, los cuales, justificarán, tanto el modo de producción como las relaciones entre los individuos, y la existencia de las clases sociales. En el capitalismo no puede existir sin una superestructura que es la que mantendrá el dominio ideológico, y si no existe una base que, al transformar materia prima en mercancía, o sea produzca, sustente la superestructura no podrá existir debido a que no tendrá a quien dominar.

Aunque no siempre fue así, que si bien han existido diferentes formas de dominación, esas formas eran claras, no ocultaban nada; pero también, existió otra forma de organización social que no tenía que ver en quién era el dominante y quien era el sometido, tal era el caso de los pueblos originarios del norte de América. En cambio en el sistema actual todo se trata de ocultar en la historia, la forma moderna de la esclavitud, la dominación cultural, el despojo, entre otras cosas.

Cuando se va escudriñando más sobre cómo es que el actual sistema ecónomico funciona, se asemeja a las historias de terror, los cuentos de lobos y vampiros que desde niños se han escuchado; meras mentiras de una realidad manipulada. De la misma forma, la história que en los libros escolares está, parece más a las histórias de adas, de princesas y reyes, una vez más mentiras que manipulan la realidad, sólo que son historias de terror y princesas mezcladas, como las historias originales de los hermanos Grimm, que tratan, igualmente, de ocultar toda la sangre y el conchinero con el cual unos cuantos se han aprovechado de los más; qué se puede esperar de esos que han hecho la história, si son los que de la edad media europea han nacido, de la más oscura etapa de Europa, para ir creando la actual. La mayor mentira se descubre, no son necesarios los empresarios, los capitalistas, la clase politica, para que cada uno de los pueblos que habitan este planeta busque la LIBERTAD, y deje de ser pricionero de esa busqueda de felicidad que viene en empaques de plastico, aluminio o cartón.

Ante éstas perspectivas, y la cruada realidad que nos envuelve: el dominio de unos cuantos sobre los más, y hasta que no sea el fin del sistema económico actual, existiran los pueblos que harán hasta lo inmaginable por librarse de toda optresión, por ser finalmente LIBRES, por tener procesos de LIBERACIÓN de ésta sociedad de productora de mercancias y de cosumo. Ernesto Guervara de la Serna, lo explica mejor en su discurso ante la Asamblea Genaral de las Nacines Unidad el 11 de diciembre de 1964, donde hace alución a la Segunda Declaración de la Habana:

“Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron.”
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